MEDITACION. Desarrollando la atención.

IMG_5721Ayer viví  una experiencia importante sobre la meditación. Desde hace unas semanas me reuno con un grupo de amigos que compartimos, además de la amistad, el gusto por la  meditación, el yoga y demás temás espirituales. Cada semana uno se encarga de dirigir la meditación. Ayer me tocó a mi.

Esa mañana tuve un altercado con una compañera de trabajo, de la que me quedé tocada. Pensé que como yo tenía la verdad, y la otra estaba equivocada, no había nada más que hacer. Yo tenía razón. La sensación de humillación, ahogo, impotencia,…, enfado, me nublaron la mente. No era el día más apropiado para dirigir una meditación.

Yo, que me jactaba de espiritual, de no guardar rencores, de utilizar el perdón de forma constante,.. Ahora me encontraba en un callejón sin salida y no sabía como reaccionar.

Miré hacia adentro, y sentí… Que no merecía la pena tener razón, si me hacía sentir tan mal. Entonces, entendí cómo se había sentido ella y el porqué de su reacción. Ahora la estaba viviendo yo. Era mi espejo. La crítica lleva a la crítica, el juicio lleva al juicio. Las discusiones, no terminan si las alimentas. Entonces apareció el Perdón…. porque al final no consiste en perdonar al otro, sino a ti mismo, por crear ese sufrimiento innecesario. Solo es mente, sólo son creencias,… pero la persona está por encima. Mi afecto hacia ella estaba por encima y eso era lo importante.

Este pensamiento me liberó de una forma casi instantánea. El calor sofocante y el ahogo desapareció por completo. Y pude dar la práctica.

Tras la práctica hubo comentarios y compartí con ellos lo que me había ocurrido. Felipe, me dijo que el Perdón y el Amor están por encima de todo. Y que lo demás es mente, Ego, Orgullo.

Posiblemente mi meditación también trataba de la mente. De aquietar los pensamientos a través de la atención dirigida.

Aquí os la paso.

MEDITACION MAYO/2016. Observar….Sentir….

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PRINCIPIOS DE VIDA: El pensar genera sufrimiento.

IMG_5712 10 PRINCIPIOS ESENCIALES DEL DESPERTAR

Mi admirado Enrique Martinez Lozano me recuerda en su correo semanal, estos principios, muy bien definidos por Jeff Foster, que yo reproduzco fielmente aquí para que nos sirvan de guía en nuestras acciones.

  1. NO HAY NINGÚN DESTINO, SÓLO EL MOMENTO PRESENTE

Solo hay ESTO; la presente escena de la película de tu vida. Sal de la historia épica del tiempo y el espacio, del pasado y el futuro, de la culpa y la anticipación, y de la búsqueda de los diferentes estados y experiencias; relaja el foco habitual que has puesto en “lo que se ha ido”, en “lo que aún no llega”, cosas que no puedes controlar desde donde estás. Sal de la historia de “Mi Vida” y date la oportunidad de sentirte fascinado por lo que está vivo, aquí, en este momento. Siéntete curioso por esta emocionante danza de pensamientos, sensaciones, sentimientos e impulsos que están ocurriendo justo en donde estás. Recuerda, el Ahora es el único lugar desde donde las verdaderas respuestas pueden surgir. El momento presente es tu verdadero hogar, anterior al tiempo y al espacio.

  1. EL PENSAR GENERA SUFRIMIENTO

El dolor no es el problema, el problema es lo que pensamos acerca del dolor; nuestra resistencia a la incomodidad, nuestro intento de escapar. El verdadero problema empieza cuando comenzamos a rumiar nuestro dolor, nuestra tristeza, nuestros miedos, nuestra ira; cuando nos inquietamos con nuestras molestias, ¡retrasando y adelantando la película! Cuando le damos vueltas en la cabeza a las tristezas de ayer y mañana, en lugar de explorar y experimentar directamente los momentos difíciles de hoy conforme van apareciendo. Añadimos una capa innecesaria de pensamiento y resistencia a la vida, y esto genera sufrimiento. ¿La invitación? Sal del pasado y el futuro, de la búsqueda y la lucha, y reúnete con la vida en el crudo e inmediato ahora, sin juicios y sin esperar que la “paz”, la “relajación”, la “iluminación” o cualquier tipo de cambio llegue. Únete al momento bajo sus propios términos; velo como un regalo. Déjate tocar por lo agradable y lo desagradable, por lo placentero y lo doloroso, sin una agenda.

  1. NI LOS PENSAMIENTOS NI LAS SENSACIONES SON PERSONALES

Ve los pensamientos y sensaciones como eventos neutrales e impersonales que surgen en la consciencia. Al igual que los sonidos que escuchamos, los pensamientos y sensaciones físicas surgen y desaparecen en forma espontánea, como olas en el océano que eres. De nada de eso te puedes escapar, tampoco puedes controlarlo o eliminarlo. Esa misma actitud amorosa que tienes para con los sonidos, cultívala para con los pensamientos y sensaciones. Recíbelos con la misma actitud de amabilidad y curiosidad. Velos como si fueran tus propios invitados a tu presencia.

  1. TÚ ERES EL ESPACIO QUE ACOGE A LOS PENSAMIENTOS

Los pensamientos no son tú, y no son la realidad; son solo sugerencias, posibilidades, rumores, propaganda, juicios, voces, imágenes, recuerdos o proyecciones futuras, nubes en el vasto cielo que Eres. No intentes aquietarlos, silenciarlos o detenerlos, no trates de deshacerte de ellos, ni eliminarlos o controlarlos. Sé el espacio para ellos, ¡incluso si están demasiado activos en este momento! Recuerda, si notas los pensamientos, si te haces plenamente consciente de su movimiento, no te verás atrapado en ellos. Ellos no te definen. Tú eres el imperturbable contenedor, no el contenido. Sé lo que eres, el inmutable abrazo para cada pensamiento.

  1. RESPIRA EN EL MALESTAR Y EL DOLOR

Respira en el corazón de las sensaciones de malestar; dales dignidad. Hónralas, en lugar de cerrarte a ellas y matarlas de hambre y frío. En una inhalación imagina o siente tu aliento moviéndose a través de las partes involucradas e imbúyelas con vida y amor. Llena esa región que se siente incómoda en tu cuerpo con oxígeno, amor y dignidad. No trates de “curar” las sensaciones. Ellas solo quieren ser tomadas en cuenta, ser honradas, y ser incluidas en la presente escena. Asume que incluso el malestar contiene inteligencia; que no está en tu contra.

  1. LA ACEPTACIÓN NO ES UN “HACER”, LA ACEPTACIÓN YA ES

La aceptación no significa que algo desagradable vaya a desaparecer. Eso podría quedarse un rato. No intentes aceptarlo (porque eso normalmente es resistencia disfrazada), más bien reconoce que eso YA ha sido aceptado, aquí. Trátalo como algo que tal vez estaría aquí por siempre. Eso elimina la presión del tiempo (tratando de que se vaya, preguntándote por qué “sigue ahí”). Eso ESTÁ aquí, ahora. Haz una reverencia ante ESTA realidad. Sé curioso. Y permite que cualquier urgencia, cualquier sentimiento de frustración, aburrimiento, decepción e incluso desesperación aparezca y sea incluida. Todo ello es parte de la presente escena, no un obstáculo. ¡Incluso la sensación de que hay algún obstáculo es parte de la escena!

  1. NO EXISTE EL “SIEMPRE”, NO EXISTE EL “NUNCA”

En realidad no existe el “siempre” ni el “nunca”. Hazte plenamente consciente de esas palabras; son mentiras, y pueden crear un sentido de urgencia e impotencia; alimentan la historia de la búsqueda y la escasez. No hay un “resto de mi vida”, ningún “por años”, ningún “todo el día”. Solo hay el Ahora, tu único lugar de poder. A veces, incluso pensar acerca de mañana resulta demasiado. Sé aquí.

  1. SOLO PUEDES LLEGAR “ALLÁ” A TRAVÉS DE SER “AQUÍ”

Muchas veces nos enfocamos tanto en la meta, en el destino, que olvidamos el viaje, nos desconectamos de cada precioso paso y generamos estrés. Confía en que el simple hecho de estar presente te llevará hacia donde tienes que estar. Retira tu atención de los 10.000 pasos que han de venir, de los 10.000 pasos que aún no das, y recuerda el paso de este momento, el antiguo y vivo suelo. A menudo no sabemos hacia dónde nos dirigimos, y eso está bien. Haz amistad con la incertidumbre, con la duda; aprende a amar este lugar sagrado sin respuestas. Está vivo y es creativo y está lleno de potencial.

  1. ABRAZA TUS TROPIEZOS

Si te das cuenta que te has perdido en una historia, que te has desconectado, celébralo. Simplemente te has despertado de un sueño. Una gran inteligencia está viva en ti, un poder que te permite darte cuenta y conectarte. Has salido de millones de años de condicionamiento. No te castigues por haber olvidado, mejor celebra tu capacidad de recordar. ¡A este momento no le interesa si te olvidaste de él! Olvidar es una parte perfecta de la película. ¡Permítete olvidar, a veces! Deja que el camino te haga más humilde, en lugar de tratar de ser “perfecto”. La duda, la decepción y la desilusión serán tus constantes compañeros a lo largo de este camino sin camino. No hay ningún destino en la Presencia, no hay ninguna imagen de “éxito” que tenga que defenderse. No puedes equivocarte, cuando no hay ninguna imagen de lo que es “correcto”.

  1. NUNCA TE COMPARES

Eres único; tu viaje es absolutamente original. Todos podemos ser expresiones del mismo océano de la consciencia, pero al mismo tiempo, todos somos una expresión única de ese mismo océano, ¡olas absolutamente únicas! ¡Nunca te compares con nadie! Cuando comienzas a compararte devalúas tus únicos e irremplazables dones, talentos  y verdades, y te desconectas de tu tan singular experiencia presente. No compares este momento con ninguna imagen de cómo pudo o debió haber sido. La sanación se hace posible cuando dices SÍ al sitio en donde te encuentras ahora, incluso si no es en el que habías soñado estar “ahora”. Confía, y confía a veces en que no puedes confiar. Tal vez, aquí, puedas confiar en tu falta de capacidad para confiar, e incluso la sensación de que no puedes soportar este momento, esté siendo ya aceptada…

Jeff Foster

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Cómo vivir?…Viviendo.

             un-dia-a-la-vez

                     LLevo un tiempo, bastante largo por cierto, que me asaltan dudas, malestar, me siento incómoda con las decisiones (incongruentes) que voy tomando con respecto a un tema personal, para mí de vital importancia. Las creencias sobre cómo deben de ser las cosas. Las calificaciones de bueno y malo. Lo que tendría que hacer, cómo debería actuar… me asaltan de forma contínua. Luego llega el momento y me dejo llevar por lo que siento en ese instante, saltándome todos los propósitos, intenciones, que préviamente mi mente me había impuesto. Esta mañana con fuerte determinación a hacer lo que en mi mente había decidido, abro el correo y me encuentro con este artículo, dentro del blog de Enrique Martinez Lozano, parece que iba dirigido a mi…….. entonces? los propósitos?

EN CONEXIÓN CON LO REAL

Todos los “istas” y todos los “ismos” viven anclados a un sistema de creencias. Esto no es ni buen ni malo; simplemente es así. Y todos los sistemas de creencias son producto de la mente. Por lo mismo, son verdad para los que creen en ellos, pero ninguno es real. Porque lo real está más allá de la mente, del lenguaje y del tiempo. La mente jamás podrá entenderlo ni vivirlo. La mente piensa acerca de. Y el “acerca de” se transforma en la barrera que impide ver lo real.

Quienes están bajo el influjo de un sistema de creencias responden a este doble patrón: por un lado, en ese mundo –su mundo- todo es verdad: cada uno tiene la suya; sin embargo, nada es real; por otro, para ellos, las cosas no son como son, sino como ellos mismos son, y son lo que creen que son o pretenden ser. Lo que creen ser lo proyectan mentalmente fuera y ven el mundo como reflejo de ellos mismos: de sus creencias, juicios, opiniones, elecciones, preferencias… Y esto lo convierten en su verdad. Indiscutiblemente, eso es verdad pues es verdad para ellos, pero nada tiene que ver con lo real.

¿Y qué es lo real? La vida sin más. Sin nada que pensar. La vida que se despliega por sí misma. Todo es ahora un vivir viviendo, en un sí constante a la vida. Entonces, y solo entonces, se percibe la esencia de la vida.

Vives desde la consciencia, en la consciencia, con consciencia. Fuera de la mente, sin ningún sistema de creencias. Tomas el mando de la vida, que ya no es tu vida, sino la vida misma. Todo es tal como es y como tiene que ser, tú también.

Así, no es que flotes en el río de la vida, sino que tú eres la vida misma. 

(Emilio Carrillo).

Y entonces, cojo el camino de enmedio… Y vuelta a empezar. 

Y me acuerdo que en la vida no hay que luchar, no hay que empujar al río, solo dejar que fluya y tú con él. Entonces me tranquilizo y me dejo arrastrar por la corriente…… Hasta la próxima …. batalla mental.

 

Vivir en el ahora

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LAS RELACIONES: COMPRENDER AL OTRO

LAS RELACIONES: COMPRENDER AL OTRO.

“Si su pasado fuera tu pasado, si su dolor fuera tu dolor, si su nivel de conciencia fuera tu nivel de conciencia, pensarías y actuarías exactamente como él o ella. Esta comprensión trae consigo perdón, compasión y paz.

(Eckhart TOLLE, El silencio habla, Gaia, Madrid 2003, p. 92).

http://www.enriquemartinezlozano.com/semana-10-de-enero-compasion-y-comprension/

 

         Esta mañana abro el correo y me encuentro con esta bonita reflexión sobre la compasión. Mi gran referente y admirado Enrique Martinez Lozano, nos habla de la comprensión, de la compasión hacia el otro, y empieza con estas palabras.

Mi otro maestro y referente Juan Manzanera, tambien nos habla de la compasión, pero desde una perspectiva budista: “Compasión es poner luz en el sufrimiento. Siempre que padecemos infelicidad es como consecuecia de no ver algo. La compasión es la acción, pensamiento y energía, dedicada a iluminar la ceguera. Es la fuerza que apaga la oscuridad de una situación de sufrimiento. Compasión es la acción que busca que sea liberada la infelicidad. Somos compasivos cuando además de conectar con los demás y mostrar empatía hacemos algo que reduce y elimina el sufrimiento. Cuando miramos al otro con compasión vemos su inteligencia innata para terminar con el sufrimiento, despertamos lo que hay en el otro más allá del sufrimiento”.

http://www.escuelademeditacion.com/indexcompasion.htm

     Qué fácil nos resulta etiquetar y prejuzgar a las personas, tomándonos a nosotros como referencia. 

         Cada ser viene condicionado, tanto genéticamente como por sus experiencias infantiles y su entorno cultural, a pensar y actuar de cierta manera.

No es que ese ser humano sea así, pero así es como se presenta. Cuando emites un juicio respecto a alguien, confundes los patrones mentales condicionados con lo que esa persona es. Esa acción, en sí misma, denota un patrón profundamente inconsciente y condicionado. Das a esa persona una identidad, y esa falsa identidad se convierte en una prisión no sólo para ella, sino también para ti.

 Evitar el juicio no implica ignorar lo que el otro hace; implica reconocer que su conducta es una forma de condicionamiento; implica verla y aceptarla tal como es, sin construir una identidad para esa persona a partir del condicionamiento.

 Eso te libera a ti y a la otra persona de la identificación con el condicionamiento, con la forma, con la mente. Entonces el ego ya no rige tu relación.

Mientras el ego dirija tu vida, la mayor parte de tus pensamientos, emociones y acciones surgirán del deseo y del miedo. Entonces, en las relaciones, o bien demandarás, o bien temerás algo de la otra persona.

Puede que quieras placer o beneficios materiales, reconocimiento, alabanzas o atención, o fortalecer tu sentido del yo mediante la comparación y el establecimiento de que eres, tienes o sabes más que la otra persona. Y lo que temes es que ocurra justo lo contrario, que esa persona pueda reducir de algún modo tu sentido del yo.

Cuando diriges tu atención al momento presente- en lugar de usarlo como un medio para un fin-  vas más allá del ego y más allá de la compulsión inconsciente de usar a la gente como un medio para un fin, siendo el fin tu propio fortalecimiento a costa de los demás. Cuando prestas toda tu atención a la persona con la que estás interactuando, dejas fuera de la relación el pasado y el futuro, excepto para fines prácticos. 

Cuando estás plenamente presente en tus encuentros con otras personas, renuncias a la identidad conceptual que has creado para ellas – tu interpretación de quiénes son y de lo que hicieron en el pasado-, y eres capaz de interactuar prescindiendo de los movimientos egóticos del deseo y del miedo. La clave está en la atención, que es una alerta serena.

Qué maravilloso es poder ir más allá del deseo y del miedo en las relaciones. El amor no desea ni teme nada.

Si su pasado fuera tu pasado, si su dolor fuera tu dolor, sí su nivel de conciencia fuera tu nivel de conciencia, pensarías y actuarías exactamente como él o ella. Esta compresión trae consigo perdón, compasión y paz.

Al ego no le gusta oír esto, porque pierde fuerza cuando no puede mostrarse reactivo y tener razón. Cuando recibes como a un noble invitado a cualquiera que venga al espacio del Ahora, cuando permites a cada persona ser como es, él o ella empieza a cambiar.

Para conocer a otro ser humano en su esencia, no te hace falta saber nada sobre él: su pasado, su historia personal, sus experiencias. El saber acerca de lo confundimos con un conocimiento más profundo, un conocimiento no-conceptual. 

Saber acerca de y el conocimiento no-conceptual son dos formas de conocer completamente distintas. Una tiene que ver con la forma; la otra, con lo informe. Una opera a través del pensamiento; la otra, a través de la quietud.

Saber acerca de resulta útil a nivel práctico; de hecho, es imprescindible. No obstante, cuando ése es el modo predominante de conocer en las relaciones se vuelve muy limitante, incluso destructivo. Los conceptos y pensamientos crean una barrera artificial, una separación entre los seres humanos. 

Entonces tus interacciones no están enraizadas en el Ser, sino que se basan en la mente. Cuando no hay barreras conceptuales, el amor se encuentra presente de manera natural en todas las interacciones humanas.

La mayoría de las interacciones humanas se limitan a un intercambio de palabras: al reino del pensamiento. Es esencial conseguir cierta quietud particularmente en las relaciones íntimas.

Ninguna relación puede crecer sin la sensación de espacio que acompaña a la quietud. Meditad juntos o pasad ratos en silencio en la naturaleza. Cuando vayáis de paseo, o estéis sentados en el coche o en casa, sentiros cómodos compartiendo la quietud. 

La quietud ni puede ser creada ni es necesario crearla. Simplemente, permaneced receptivos a la quietud que ya se encuentra presente, aunque suele quedar oscurecida por el ruido mental.

Si se pierde la quietud espaciosa, la relación estará dominada por la mente, y los problemas y los conflictos podrán adueñarse de ella fácilmente. Si está presente la quietud, podrá contener cualquier cosa.

La verdadera escucha es otro modo de llevar quietud a la relación. Cuando escuchas verdadera-mente a alguien, surge la dimensión de quietud y se convierte en parte esencial de la relación. Pero la verdadera escucha es un don escaso. 

Generalmente, la mayor parte de la atención de la persona está consumida por su pensamiento. En el mejor de los casos, puede estar evaluando tus palabras o preparando la siguiente frase que va a decir. O puede que no te esté escuchando en absoluto, perdida en sus propios pensamientos.

La verdadera escucha va mucho más allá de la percepción auditiva. Es el emerger de una atención alerta, un espacio de presencia en el que las palabras son recibidas. Ahora las palabras se vuelven secundarias. Pueden ser significativas o pueden no tener sentido. 

Mucho más importante que aquello que estás escuchando es el acto mismo de la escucha, el espacio de presencia consciente que surge al escuchar. Ese espacio es un campo de conciencia unificador en el que te encuentras con la otra persona sin las barreras separativas creadas por el pensamiento conceptual. Y la otra persona deja de ser «otra». En ese espacio, estáis unidos en una misma alerta, una conciencia.

¿Vives dramas frecuentes y repetitivos en tus relaciones íntimas? ¿Desacuerdos relativamente insignificantes que provocan violentas discusiones y dolor emocional?

Los patrones egóticos básicos están en la raíz de estas experiencias: la necesidad de tener razón y, por supuesto, de que el otro esté equivocado; es decir, la identificación con posiciones mentales. También está presente la necesidad periódica del ego de estar en conflicto con algo o alguien para fortalecer su sentido de separación entre «yo» y el «otro», sin el que no puede sobrevivir.

 Además, está el dolor emocional acumulado del pasado que tú y cada ser humano arrastra en su interior, tanto de tu pasado personal como del dolor colectivo de la humanidad que se remonta mucho, mucho tiempo atrás. Este «cuerpo-dolor» es un campo energético interno que se adueña esporádicamente de ti porque necesita experimentar más dolor emocional para alimentarse y reabastecerse. 

Tratará de controlar tu pensamiento y de hacerlo profundamente negativo. Le encantan tus pensamientos negativos, porque resuenan con su frecuencia y puede alimentarse de ellos. También provoca reacciones emocionales negativas en las personas que están a tu alrededor, especialmente en tu pareja, para alimentarse del drama y del dolor emocional.

 ¿Cómo puedes liberarte de esta identificación inconsciente y profundamente arraigada con el dolor, que genera tanta miseria en tu vida?

 Toma conciencia de él. Date cuenta de que no es quien tú eres, y reconócelo por lo que es: dolor del pasado. Sé su testigo cuando te ocurra o le ocurra a tu pareja. Cuando rompes tu identificación inconsciente con él, cuando eres capaz de observarlo dentro de ti, dejas de alimentarlo, y gradualmente perderá su carga energética.

La interacción humana puede ser un infierno. O puede ser una gran práctica espiritual.

Cuando miras a otro ser humano y sientes un gran amor por él, o cuando contemplas la belleza natural y algo dentro de ti responde profundamente a ella, cierra los ojos un momento y siente la esencia de ese amor o de esa belleza interna, inseparable de quien eres, de tu verdadera naturaleza. La forma externa es un reflejo temporal de lo que, en esencia, eres por dentro. Por eso el amor y la belleza nunca pueden abandonarte, aunque todas las formas externas lo harán.

¿Cuál es tu relación con el mundo de los objetos, con las incontables cosas que te rodean y que utilizas cada día? ¿La silla en la que te sientas, el bolígrafo, el coche, la taza? ¿Son para ti simples medios para un fin, o de vez en cuando reconoces su existencia, su ser, aunque sea brevemente, dándote cuenta de ellos y prestándoles atención?

 Cuando te apegas a los objetos, cuando los usas para justificar tu valía ante ti mismo o a ojos de los demás, la preocupación por las cosas puede adueñarse completamente de tu vida. Cuando te identificas con las cosas, no las aprecias por lo que son, porque te estás buscando en ellas.

 Cuando aprecias un objeto por lo que es, cuando reconoces su ser sin proyecciones mentales, no puedes dejar de sentirte agradecido por su existencia. También podrías sentir que en realidad no es inanimado, que sólo parece inanimado a los sentidos. Los físicos confirman que, a nivel molecular, cada objeto es un campo de energía pulsante.

 La apreciación desinteresada del reino de las cosas hará que el mundo que te rodea cobre vida de un modo que ni siquiera puedes comenzar a comprender con la mente.

Cuando te encuentras con alguien, aunque sea muy brevemente, ¿reconoces su ser prestándole toda tu atención? ¿O le reduces a un medio para un fin, un mero papel o función?

 ¿Cuál es la calidad de tu relación con la cajera del supermercado, con el empleado del aparcamiento, con el mecánico, con el «cliente»?

 Un momento de atención es suficiente. Mientras le miras o le escuchas hay una alerta silenciosa tal vez de unos pocos segundos, tal vez más larga. Eso es suficiente para que emerja algo más real que los papeles con los que nos identificamos y que estamos acostumbrados a desempeñar. 

Todos los papeles son parte de la conciencia condicionada característica de la mente humana. Lo que emerge a través del acto de atención es lo incondicionado: quien eres en tu esencia, por debajo de tu nombre y de tu forma. Dejas de seguir un guión, te vuelves real. Cuando esa dimensión emerge dentro de ti, también la evocas en la otra persona.

En último término no hay otro, siempre te estás encontrando contigo mismo.

http://anclajedeluz-rayma.blogspot.com.es/2014/09/relaciones-eckhart-tolle.html

Eckhart Tolle

 

 

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GUÍA EXPRES PARA MEDITAR

                        LA TRAMPA Y LA VERDAD DE LA MEDITACIÓN

                            La verdad de la meditación es muy diferente al sueño de la meditación. 

A menudo entramos en meditación esperando encontrar felicidad, alegría, paz eterna, el fin de todo dolor. 

Pero la meditación contiene su propia inteligencia, su propio camino. A veces la duda, la tristeza, incluso la decepción quieren bailar con nosotros durante la meditación. Déjalos pasar. Hazles un lugar. 

Deja que la meditación sea un gran campo en el que TODO pensamiento, sonido, sensación, urgencia, impulso, fantasía, sea bienvenido a entrar, permanecer por un rato, y desaparecer. 

Deja que el sueño de la meditación se rompa en mil pedazos. 
Deja que los planes se vengan abajo. 
Deja que las expectativas se desvanezcan. 

Deja que la meditación sea lo que es: un espacio que lo acoge todo, una inmensidad que permite todo, tal y como el cielo permite el clima, tal y como el Sol brilla en las ‘buenas’ y en las ‘malas’ por igual, indiscriminadamente, ofreciendo su Luz gratuitamente. 

El sueño de la meditación es el control; la verdad de la meditación es el amor. 

Jeff Foster

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FELIZ INICIO DE OTOÑO

FELIZ INICIO DE OTOÑO

                       El Otoño es mi estación preferida, y es el momento en que los astros o yo misma, eso dicen, eligieron para iniciar mi aventura en este mundo. 

Desde siempre me ha llamado la atención los colores de este momento previo al frío invierno. Ocres, verdes, anaranjados, tonalidades canela.. inundan la naturaleza en estas fechas. Es la época de las granadas, los dátiles, los caquis, la uva…, cuando el sol se torna suave, con unos atardeceres dorados, que invitan al recogimiento. Es el momento de volver la mirada hacia adentro, de volver a casa.

FELIZ OTOÑO


Las hojas no caen, se sueltan… Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja. Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae” sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza maravillosa del soltarse.


Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento. Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría: la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.


La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja. La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros. 


Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma ¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía! Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad. Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.


Reconozco y confieso públicamente, ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas. Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote. Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido… 


Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”. Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.


Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso. Solo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio,  tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.

Las hojas no caen, se sueltan.


José María TORO, extraído del libro “La sabiduría de vivir
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EL PODER DE LA INTENCIÓN

           Sólo hace unos minutos que, a través del wps de un grupo, me entero de la muerte de WAYNE DYER. Para mi un ser especial, con luz, que ha ayudado a muchas personas, entre las que me encuentro, en el oficio del vivir. Creo que su vida y su legado es un ejemplo de cómo aprovechar cualquier circunstancia para ponerla a tu servicio. Desde su época de orfanato, vendiendo cascos de cristal, hasta el último momento vendiendo sabiduría, alegría y bienestar al mundo.

Tenemos sus palabras, sus buenos consejos y su generosidad que podemos seguir apreciando en sus libros, videos y películas

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Wayne Dyer, psicólogo y profesor,  llevaba décadas mostrando el camino hacia la paz interior a millones de seguidores en todo el mundo. Sus libros, 26 en total y cinco para niños, vendieron millones de copias como gurú de la autoayuda. Encontró su vocación dando consejos sobre cómo superar el miedo a lo desconocido o el complejo de culpabilidad. Solo con el primero “Tus zonas erróneas”, logró vender 35 millones de copias a nivel mundial, ubicado en la lista de bestsellers del The New York Times durante 64 semanas. A ESTE LIBRO LE DEBO EL HABER DEJADO DE FUMAR  TRAS VARIAS RECAIDAS.

UN DÍA ME ENCONTRÉ ESE LIBRO EN MI ESTANTERÍA Y RECORDÉ QUE ME LO HABÍAN PRESTADO Y LO DEBIA DE DEVOLVER (A MI HERMANA), LO ABRÍ PARA OJEARLO Y AHÍ ESTABA, EL MENSAJE PARA MI ” LO QUE QUIERAS HACER HAZLO YA, LA POSTERGACIÓN ES UNA ENFERMEDAD”, ENTONCES ME DIJE, AH, EL TABACO,… TENGO QUE DEJAR DE FUMAR… Y EN ESE MISMO INSTANTE LO VÍ CLARO, RODEADA DE CIGARRILLOS ME DIJE: “HOY NO FUMO”…. Y DE ESO HACE MAS DE 5 AÑOS…

Así escribía Dyer, en “Tus zonas erróneas”:

“Mira por encima de tu hombro. Te darás cuenta de que tienes a tu lado un compañero que te acompaña constantemente. A falta de un nombre mejor llámalo (Tu -Propia-muerte.) Puedes tener miedo a este visitante o usarlo en tu propio beneficio. De ti depende la elección. Siendo la muerte una propuesta tan eterna y la vida tan increíblemente breve, pregúntate a ti mismo: “¿Debo evitar hacer las cosas que realmente quiero hacer?”, “¿Viviré mi vida como los demás quieren que la viva?”. Lo más probable es que tus respuestas se puedan resumir en unas pocas palabras: Vive… Sé tú mismo… Goza… Ama.  Puedes temer tu propia muerte de forma negativa o usarla para ayudarte a vivir de modo positivo.

Me gusta la frase: “Que Dios te acoja en su gloria”. 

Ya te echamos de menos.

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