A MI TITO ALBERTO

LLevo varios días pensando en poner por escrito mis pensamientos, mis emociones de los últimos días. Emociones encontradas con una intensidad feroz, viviendo los últimos momentos de mi querido tito, mi padrino, el tito Alberto, como todos le llamábamos.comunion de alberto 202

Amoroso con todos, pero especialmente con los niños, a los que trataba con suma delicadeza y cariño. Recuerdo en sus últimos momentos, cómo al entrar a verlo una niña, se recompuso como pudo para tener unas palabras amables con ella…Y ya, en su último día de vida, cómo se intentó incorporar y atender a su sobrino Alberto, cuando este se acercó a abrazarle… Con todos tenía unas palabras de agradecimiento y de atención, cuando se vio tan malito que apenas podía mantenerse sentado o despierto. Nunca se quejó, sólo llegó a decir que se encontraba “flojo”. Cuando le preguntabas cómo estaba, el respondía irremisiblemente, mejor, estoy mejor …ayer no lo pasé tan bien, pero hoy estoy mejor….

También recién, una semana antes del desenlace, le oí hablar de su madre, mi abuela, a la que se dirigía con palabras de ternura y admiración..Quería que le recordasen como a su madre, que todo el mundo la quería, porque con nadie se disponía a mal. Me llamó la atención ese recuerdo de su madre, hacía tiempo que no le oía hablar de ella.

De pequeñas, a mi hermana y a mi, mi abuela nos aleccionaba para que estuviésemos con los titos: Anda! ir a verlos, no veis que no tienen hijos…Le preocupaba que su hijo del alma, al que quería con devoción, pudiese terminar sus días en soledad….Y cómo mi hermana y yo recordábamos esos mensajes cuando tras caer enfermo, y no salir de casa, los amigos, los primos,… la familia, los vecinos inundaban la casa a todas horas. Nunca estuvo sólo, ni un momento. El tiempo que estuve en su casa, sus últimos días,… horas, no apartaba mi pensamiento de él. ¡Cuidado! no se vaya a caer de la cama!. Que se pone sentado sólo de un golpe y se puede hacer daño…Todo el tiempo mirando a través de la puerta entornada de su habitación, desde el salón, cuando nos salíamos para que descansara en la paz de su dormitorio..Todos los que allí estábamos, su mujer la primera, su cuñada, sus sobrinas, alternándose, sus sobrinos, primos, amigos, su vecina “Maruja”, vivíamos ocupando todo nuestro pensamiento en Alberto…Cómo ha pasado la noche?…, ha tomado algo?,…se queja?…Hasta tal punto, que cuando el domingo en la noche llega mi hermana a relevarme, no me quiero ir, era como abandonar a un bebe indefenso que te necesita….Emociones encontradas, le veías en esa situación y te dolía, pero no querías que se fuese…querías retenerlo contigo…

Ya en la última etapa, bajo el tto de la quimio, tan agresiva, no sabía como estar con él, cómo ayudarle, en esos momentos. Todos los días le llamaba por teléfono para realizar una relajación con visualizaciones curativas. Sin faltar un día, acudía a la cita fielmente al llegar las 10 de la noche. Fueron unos días de intensa unión con él. Quería que notase mi presencia, que estábamos con él, que sintiera nuestro amor..Desde la distancia le mandaba Reiki, con pensamientos y deseos de curación. Cuando tras su analítica se comprobaba que el PSA había descendido, nos alegrábamos, funcionaba. Pero el destino es implacable, y todos nacemos con un número de alientos, como dicen los yogis, y estaba escrito que fuera así.

 Desde siempre, el tito Alberto primero y después cuando vino a su vida Isabel, han sido uno más del núcleo familiar. Los cumpleaños, comuniones, navidades, nos reuníamos, mis padres, nosotras con nuestra familia y los abuelos. Cuando estos faltaron ellos siguieron formando la gran familia que éramos…

Sus sobrinos nietos eran su debilidad, Clara, la mayor, con quien pudo convivir recientemente durante una temporada en su casa…Alba , a quien le regaló por sus 18ª, un viaje a Suiza para ver a su hermana, y que coincidió con su partida. Con Alberto, su tocayo con el que se metía por ser del Barcelona, siendo su abuelo Pepe del Madrid, El era del Betis, “manque pierda”, decía siempre…Y su pequeñica Paula, la “más guapa de la familia”, junto con él, claro, que siempre fue “el más guapo de la familia”….como solía referir cada vez que nos juntábamos…

Mi abuela estará contenta en el cielo, mi hermana y yo nunca le dejamos sólo, al igual que mi madre, su hermana, pero tampoco sus primos, sus compañeros de trabajo de los que alardeaba en sus recuerdos, y los amigos que fue encontrando por el camino…Su familia política, siempre ahí…Pero sobretodo su mujer, Isabel, que se desvivió por él hasta su último aliento.

Descanses en paz tito ALBERTO!!

Has dejado mucho AMOR a tu paso en esta vida.

Y estarás siempre conmigo,…………con todos nosotros, los que te queríamos.

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